Rajoy se sincera
En el día de ayer, Rajoy argumentó la cuestión relacionada con Gallardón, para justificar su decisión de excluir a Gallardón de las listas para las elecciones del próximo 9 de marzo, Rajoy dijo textualmente “yo dependo de los españoles, y de nuestros compatriotas”. Rajoy, se ha sincerado, él no es español, ya que en sus palabras, se refiere a los españoles, y a sus compatriotas.
A tenor de las palabras de Rajoy, si no lo tengo mal entendido, él no debería ser candidato en las elecciones del próximo 9 de marzo, por no ser español. Por lo tanto Gallardón con la ley en la mano, podría impedir que aquel que le excluye, se presentase a las elecciones, y por consiguiente, los peperos deberían tener otro líder para la lista de la circunscripción de la capital.
Las fuerzas de seguridad del estado, tendrían que pedir los papeles a Rajoy, y así verificar que no es un inmigrante sin papeles. De no tener los papeles en regla, entonces debería ser expulsado del país.
Así mismo, imagino que de mantenerse Rajoy como líder de los peperos, entonces esta formación política debería ser ilegalizada, puesto que se supone que vulnera la legalidad vigente.
Debido a la situación que se da, lo más factible es que aquellos que sí son verdaderamente de centro, estén donde estén, impulsaran con celeridad la formación de un partido político de centro, y presentarse a las próximas elecciones del 9 de marzo.
Seguramente, de existir un verdadero partido político de centro, los peperos perderían muchos votos, por no decir la mayoría de los votos que ahora disponen, pasando a ser una fuerza política claramente minoritaria.
Habiendo un verdadero partido de centro, los peperos no podrían esconderse de lo que son, tendrían que ir de cara, sin mascara, admitiendo que son de extrema derecha, y situándose donde les corresponde, en la extrema derecha del arco político.
Una vez que los peperos se presentasen como lo que son, pasaría a ser una formación política minoritaria, por lo que harían bien en intentar conseguir el mayor número de votos posibles, y para ello una buena opción es que se coaligase con otros grupos de extrema derecha, como Falange, Fuerza Nueva, Alianza Nacional, Democracia Nacional, y otras semejantes. De esta forma, muchos votos de extrema derecha no se perderían en el abismo de la dispersidad de grupos de extrema derecha.
No pasa nada si hay una fuerza política de extrema derecha en parlamento, ya que al fin al cabo, de hecho siempre ha estado. La diferencia es que hasta ahora, se camuflaban, pero es mejor que vayan de cara, y así se les puede rebatir sin ambigüedades.
